Tuesday, July 28, 2009

Adiós aleteos

Tenías cabeza de pato, de eso estoy muy seguro, hacías "cuac, cuac" al andar y a veces batías las alas como queriendo asustarnos. Una vez alguien amenazó con aplastarte con un martillo de construcción, de esos bien grandes y pesados, alguien se cansó de tus graciosas maneras. Y un día simplemente dejamos de verte, ya no más "cuac, cuac" ni una sonrisa en nuestro pico favorito, pero hasta hoy te recordamos. Y lamentamos que no hayas podido saborear el suculento pato al limón que sirvieron el día que desapareciste; te habría gustado. Te extrañaremos.

Decir adiós puede ser doloroso. No decirlo puede serlo aún más.

No comments:

Post a Comment

Estas son las crónicas de un soñador empedernido que ha encontrado el significado último de las cosas por venir y que decide compartir su finito conocimiento para el bien de quien decida usarlo, si primero descubre cómo y en el tiempo suficiente como para que le sea útil. El único aviso es el siguiente: ¿De qué sirve mirar el futuro cuando el presente lo determina, y este, a su vez, es determinado por el pasado?