Saturday, September 17, 2011

Desde adentro

¿Por qué sigo soñándote? ¿Tan grande es el poder de tus ojos que con una de tus miradas reservas un lugar en mis sueños? Incluso en ellos me encuentro contemplándote encandilado. Tu presencia pone un alto a lo que acontece en mi mundo, te vuelves protagonista y me conviertes en espectador de mis propias creaciones, otro tonto que se piensa importante en su propio mundo. Eres la chica de los ojos verdes, una ilusión allá afuera y no más real aquí donde podría hacerte mía. Eres dueña de mis pensamientos, al menos parte de ellos, justamente de aquellos que me permiten discernir entre lo que quiero y lo que sé que nunca desearé. Si no eres como te sueño, ¿por qué te conozco tanto?


La delgada división entre lo real y lo imaginario.
Estas son las crónicas de un soñador empedernido que ha encontrado el significado último de las cosas por venir y que decide compartir su finito conocimiento para el bien de quien decida usarlo, si primero descubre cómo y en el tiempo suficiente como para que le sea útil. El único aviso es el siguiente: ¿De qué sirve mirar el futuro cuando el presente lo determina, y este, a su vez, es determinado por el pasado?