Monday, May 19, 2014

Sin aire

Vivo en la incertidumbre y en ella me consumo, con una duda atorada en la garganta que me asfixia, que me mata. Necesito una verdad, cualquier verdad que pueda satisfacerme, cualquiera que apacigüe esta inseguridad asesina y que me deje tranquilo, al menos en paz por unos momentos. Estoy cansado de vivir con los ojos cerrados por miedo a ver lo que es real, porque la realidad es insoportable, porque lo verdadero no es para todos y, a veces, creo que tampoco para mí. Pero ya no quiero verdades hechas cenizas en la punta de la lengua, ya no quiero tragar mentiras y atorarme con engaños; esto no es para mí. Necesito una verdad, ver con claridad y vivir, esta vez, libre. Hasta que la comodidad vuelva a atraparme, hasta que otra vez me conforme y que la duda en la garganta se convierta en una extensión de mi cuerpo. Vivo y sin vida.

¿Saber o vivir en la ignorancia?

Wednesday, May 7, 2014

Porque con dos es suficiente

Es un silencio monstruoso que no dura más de un segundo, que se deja sentir con una intensidad mayor al ruido de mi vida, que se escapa. Lo noté por primera vez en la carretera, con el mar a un lado, cerros al otro y todo un camino recorrido por detrás; lo noté y desde entonces lo busco. Con la mirada perdida en las olas, sentí un pinchazo creado en medida justa para no sentir dolor, sólo satisfacción acompañada de un peso insostenible, satisfacción por ese insólito momento repleto de armonía, de una inmensidad indescriptible. La segunda fue hoy, y no por casualidad. Vi el silencio en rostros que conozco, lo vi y de inmediato supe que desde ese instante en adelante no volvería a estar más seguro de mi ignorancia. El pinchazo indoloro llegó para abrirme los ojos, para hacerme dar cuenta de lo que poco que sé, de lo poco que alguna vez conoceré y del gran vacío al que me arrimo sin vergüenza. Ya no habrá un tercer silencio, al menos no uno que pueda recordar. Por eso ahora vivo en el ruido, vivo para así escuchar más.

Aprender, aprender y nunca dejar de aprender.

Monday, May 5, 2014

Cuerpos en opacidad

Porque llega y se va igual de tempestuosa, siempre con tentaciones, siempre con promesas, siempre siempre. Es una imagen borrosa, apenas discernible, que se desliza por los márgenes de las historias y cuyas caricias desdibujan los límites entre el deseo, la imaginación y lo verdadero. Llega con noticias de lugares distantes, con nombres y sombras que la persiguen; llega con indiferencia, pero decidida; llega para irse, porque ningún lugar es su lugar, y nadie es realmente suyo. Y los demás, ya cansados, ya rendidos, saludamos sin sonrisas, porque de tanto vivir de sueños, de tanto fallar en ver con claridad, conocemos de qué están hechas sus promesas y sabemos bien que nada es real. Una vieja historia, un rostro perdido y cien pasos antes del final. Que llegue y que se vaya, pero aún así no hay razón para dejar de disfrutar.

Si no puedes vencerlos, júzgalos en silencio.
Estas son las crónicas de un soñador empedernido que ha encontrado el significado último de las cosas por venir y que decide compartir su finito conocimiento para el bien de quien decida usarlo, si primero descubre cómo y en el tiempo suficiente como para que le sea útil. El único aviso es el siguiente: ¿De qué sirve mirar el futuro cuando el presente lo determina, y este, a su vez, es determinado por el pasado?