Wednesday, April 27, 2011

Rayo de luz

Hoy me adelanté a los primeros rayos del sol decidido a recibir despierto el amanecer, pero mientras la luz iba pintando el escenario al otro lado de mi ventana comprendí que la sensación que buscaba no estaba del todo ahí, que saludar al orbe dorado no era precisamente la razón de mi despertar. Quería ver el amanecer, sí, pero tal vez se trataba de algo distinto, otro tipo de comienzo, o quizás de una historia completamente diferente. Lo que deseaba estaba en el inicio de una vida, en el primer mordisco del manjar favorito, en el prefacio de un libro nuevo; lo que más quería ver, lo que moría por entender, no se hallaba escondido entre los rayos del sol matinal, sino en el principio de todas las cosas, en el extremo originario. Luego de minutos de angustia, desistí por fin. Derrotado regresé a la cama con la luz a mis espaldas y con el vacío reservado para algo que ya estaba muy lejos de aquí, al inicio de este anhelo.


Como la palabra en la punta de la lengua, pero muchísimo más feroz.

Saturday, April 16, 2011

Encandilamientos

El día que mi reloj decidió detenerse, todo en lo que alguna vez creí dejó de ser. Perdí los segundos, y con ellos la noción de mi lugar, del espacio que me contenía, y así fue que dejé de saber dónde y por qué estaba. Luego se esfumaron las personas y toda huella de coherencia; rostros sin rasgos, palabras de nadie y una extrema sensación de soledad. Finalmente me quedé en silencio, rodeado por el inmenso peso de la oscuridad y el desconcierto. Quise gritar, quise llorar, quise maldecir y caer en el estupor que de a pocos me envolvía, pero de un momento a otro un lejano llamado cautivó mi atención, y en un parpadear el mundo regresó a lo que una vez fue. El reloj volvía a andar, y a mí, como dormido, no me podía importar menos.


Me he enamorado del redescubrir cotidiano.
Estas son las crónicas de un soñador empedernido que ha encontrado el significado último de las cosas por venir y que decide compartir su finito conocimiento para el bien de quien decida usarlo, si primero descubre cómo y en el tiempo suficiente como para que le sea útil. El único aviso es el siguiente: ¿De qué sirve mirar el futuro cuando el presente lo determina, y este, a su vez, es determinado por el pasado?