Wednesday, April 27, 2011

Rayo de luz

Hoy me adelanté a los primeros rayos del sol decidido a recibir despierto el amanecer, pero mientras la luz iba pintando el escenario al otro lado de mi ventana comprendí que la sensación que buscaba no estaba del todo ahí, que saludar al orbe dorado no era precisamente la razón de mi despertar. Quería ver el amanecer, sí, pero tal vez se trataba de algo distinto, otro tipo de comienzo, o quizás de una historia completamente diferente. Lo que deseaba estaba en el inicio de una vida, en el primer mordisco del manjar favorito, en el prefacio de un libro nuevo; lo que más quería ver, lo que moría por entender, no se hallaba escondido entre los rayos del sol matinal, sino en el principio de todas las cosas, en el extremo originario. Luego de minutos de angustia, desistí por fin. Derrotado regresé a la cama con la luz a mis espaldas y con el vacío reservado para algo que ya estaba muy lejos de aquí, al inicio de este anhelo.


Como la palabra en la punta de la lengua, pero muchísimo más feroz.

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Estas son las crónicas de un soñador empedernido que ha encontrado el significado último de las cosas por venir y que decide compartir su finito conocimiento para el bien de quien decida usarlo, si primero descubre cómo y en el tiempo suficiente como para que le sea útil. El único aviso es el siguiente: ¿De qué sirve mirar el futuro cuando el presente lo determina, y este, a su vez, es determinado por el pasado?