Posts

Locuras esenciales

Image
Perdido, sabiendo adónde ir y cómo llegar, tomó caminos por los que nunca antes había andado, se detuvo en lugares que nunca antes había visitado y saludó a individuos con los que nunca antes había interactuado. Esta mañana no se sentía como él mismo ni como nadie en particular. Así que, libre de ser quien quisiera, decidió regalar su sonrisa a la siguiente mujer con la que se cruzó. Y tras hacerlo, recordó la noche anterior. Perdido, sabiendo ahora que vendarse los ojos había sido en vano, soñó con una persona que no veía desde hacía mucho tiempo y a quien había olvidado olvidar. Esta persona había estado tan cerca, lo había acariciado, se había acurrucado junto a él y le había dicho palabras hermosas. Y él, como encadenado de pies a cabeza sin posibilidad alguna de moverse ni hablar, era capaz de ver y sentirlo todo. Y de sonreír. Perdido, sabiendo lo que escondía la sonrisa que acababa de regalar, no pudo más que suspirar. Las palabras más amorosas, los cosquilleos más delirantes, l...

Crudo

Image
El visitante llega sin ser invitado; llega a un lugar donde no lo quieren y que él mismo no deseaba encontrar. Ahí afuera, en las calles, se mezcla con el polvo y el silencio. No es más que una silueta sin nombre que lleva a cuestas mil miradas, el peso de un pueblo incisivo. El visitante toca puertas que nadie abre, que nadie nunca abrirá. Lanza gritos que no suenan a nada, que se pierden con el viento. Corre por su vida, porque es lo único que le queda. Y nosotros miramos, desde adentro, cómo aparecen las bestias, cómo toman control. El visitante siempre escapa, pero siempre con algo menos. Partes de sí mismo quedan atrás, quedan olvidadas, devoradas por la apatía. Regresa hacia el lugar de donde vino, porque siempre lo ha hecho, porque en sentido contrario no hay nada, al menos nada para él. El visitante se ha ido, pero nosotros seguiremos aquí; expectantes, infalibles. Y hambrientos.

La ciudad de todos los finales

Image
Desde lo alto caí en este viejo mundo de polvo gris, de edificios en ruinas, de sospecha y constante persecución. No sabía si ya corría de algo o ese algo me hacía correr hacia él, pero llegué aquí y pronto lo que me trajo dejó de importar tanto como lo que me retuvo. Creí estar solo hasta dar con otros sobrevivientes, otros como yo y a la vez más preparados para andar en esta ciudad miserable. Decidí seguirlos e intenté aprender de ellos.

Tanto y tan poco

Image
Entre charcos de miel y pelusas rosadas tu imagen va perdiéndose, va volviéndose una mezcolanza de insignificancias. Lo real se desdibuja por culpa de mis falsos recuerdos, se convierte todo en una fuente de nostalgia desconsoladora a la que vuelvo sólo para tratar de conseguir piezas de ti, piezas que no encajan, que no son suficientes. Creo saber quién eres; creo saberlo y no sé por qué. Me arrimo a la idea de una conexión mística, esas que se quiebran con tanta facilidad. No entiendo cómo ni cuando se generó, y me desarmo buscando la respuesta; quizás ahí donde se esconde esté también la razón por la que todavía confío en conexiones de ese tipo. Pero tal vez se trate de algo más pragmático, más asentado en la lógica. Quizás nos conocimos por mera casualidad, quizás somos como somos y estamos donde estamos porque las circunstancias así se dieron. Quizás no es nada especial. Pero sin importar de dónde vinimos o hacia adónde fuimos, nos hicimos compañía mientras nuestros cam...

El peso del saber

Image
Pasé años buscándome, tratando de entenderme, intentando determinar cómo encajaba en el mundo, y qué gran designio me estaba determinado. Cuando comprendí que uno mismo es quien hace su camino, que nadie más que uno le da sentido a su existencia, empecé la vertiginosa e ineludible aproximación hacia el autodescubrimiento de mi persona. Y así, poco tiempo después, y no sin gran esfuerzo, di con mí mismo. La sensación de saberme, de al fin conocerme, de encontrar mi lugar, fue exorbitantemente satisfactoria. Por semanas anduve extasiado, feliz conmigo y con el mundo, seguro de que nada nunca más se sentiría así de bien, que nada jamás podría derribarme otra vez. Desgraciadamente, estuve equivocado. Este conocimiento no llegó exento de nuevas y profundas preocupaciones. Mi posesión más valiosa se había convertido en la fuente de mis más grandes miedos; ahora que poseía el saber más importante de mi vida, temía por su pérdida. ¿Qué sería de mí si dejaba de conocerme? ¿Perdería mi id...

Velocidad personal

Image
Mientras existes en el presente yo vivo diez minutos en el pasado, y aunque la diferencia de tiempo aparente ser pequeña, es suficiente para evitar que nos encontremos, una y otra y otra vez. Donde yo estoy tú ya estuviste, el camino por el que ando ya lo cruzaste, y esta emoción que siento tú ya la superaste. En el desfase de nuestras vivencias perdemos oportunidades por llegar antes o tardar demasiado, como si a quien viese fuese el fantasma de lo que fuiste, y la alegría que supone tu compañía sea solo la sensación de un momento que ya no es. Te veo allá adelante, lejos, ya muy lejos y distante. Diez minutos de separación, la distancia necesaria para alcanzarnos. Pero cada uno vive a su propia velocidad, cada uno se halla enmarcado en un tiempo diferente donde las experiencias son vividas por separado, a solas con nosotros mismos o en compañía de quienes comparten nuestra temporalidad. Nuestro encuentro no se dará en este tiempo. Si hemos de vivir el mismo instante, pues trataré ...

Con ímpetu

Image
Las palabras llegan muy tarde, como las ganas, como la expresión. La reflexión no se da en un día, en solo un momento; es la suma de circunstancias, pensamientos y experiencias que promueven el cambio, que empujan inexorablemente en una determinada dirección. Avanzar con ella o luchar en su contra depende de cada uno, y solo quien realmente desea el cambio tomará las medidas necesarias para obtenerlo. Un día puede no ser suficiente, pero es un comienzo. Una mejora, o la simple idea de una mejora, nace a partir de un instante, de un particular momento, de una palabra, de un pensamiento. Incluso hasta de un silencio. Si las palabras tardan, no esperemos. Aprovechar el impulso, venga de donde venga.