Thursday, February 9, 2012

Promedio

Haz comenzado a odiar tus sueños, no por los ocasionales contenidos negativos, sino por esa intrínseca verdad con que van cargados y que tanto asocias a tu realidad. No es el peligro o el dolor de lo que huyes, son los momentos de felicidad. Una sonrisa, una sensación de bienestar, una emoción placentera; ante el más mínimo indicio de que algo de aquéllo ingresará a tu mente, decides despertar. Tan real se vuelve todo lo que sueñas que experimentarlo dormido es traicionar a tu yo despierto, más aún sabiendo que poco de lo soñado irá a suceder en la realidad. ¿Por qué soñar con sonrisas si la vida sólo te muestra su lado amargo? Pero hay algo más ahí que ocultas. Quizás no sea dejar de sentir placer al soñar, sino verlo en otros que no lo merecen al andar despierto, como vivir la vida de los demás cuando duermes y abrir los ojos asqueado al saber que nada experimentado te pertenece. Pero no eres víctima ni culpable, tan solo un intermediario más, un conducto a través del cual las personas pueden alcanzar la felicidad o caer rendidos. La mala noticia es que, indistintamente del desenlace, habrás de vivirlos tú primero. Y sufrir por ellos también.


El límite entre perfección y fracaso total.


Fuente de la imagen: http://th09.deviantart.net/fs70/PRE/i/2011/225/c/2/misterious_by_0emptiness0-d46fovt.jpg

Thursday, January 26, 2012

Deleite

Sólo puedo pensar en la pelusa danzarina sobre mi pulgar. La cosa más simple da vueltas sobre sí, se mueve de una manera espeluznante y fascinante; es increíble cuánto me hace sentir y cuán poco capaz me siento de describirlo. No he visto belleza semejante antes, la sencillez con que gira y gira y gira me confunde dulcemente, enlentece mi respiración y hace temblar todo mi cuerpo, una pequeña tormenta en la punta de mi dedo que de forma silenciosa me va dejando sin energías. Poco a poco el aire que respiro va dejándome, y lo sé muy bien, pronto sólo me quedará una hermosa pelusa, que sin querer y con su baile vino a hablarme de los secretos que esconde el mundo y de las pequeñas maravillas que los encubren. Necio o cobarde, prefiero tener miedo.


Las palabras pueden dar vida a lo inerte.

Saturday, October 15, 2011

Reacción alérgica

Esta mañana desperté listo para un gran nuevo día, decidido a darle una vuelta a la vida y quizás volver a regalar sonrisas, pero mi cuerpo tenía planes totalmente diferentes. Con los ojos bien abiertos y las ganas en la punta de la lengua, sólo podía mirar el techo de mi habitación, mi visión se limitaba a ese pedazo de concreto blanco que me devolvía un gesto de sorna, como si supiese más de lo que yo apenas podía imaginar. Intenté moverme y no pude, simplemente nada en mí funcionaba. Ya no tenía piernas ni brazos; mi pecho se inflaba con cada bocanada de aire, pero sentía que no estaba ahí; nada se movía.

Pasé cinco minutos o cinco horas en aquel estado, no lo sé ni realmente importa. El tiempo y el mundo estaban fuera de mi alcance; yo ya estaba a miles de años luz de distancia, atrapado en mi pequeña habitación, atrapado en un cuerpo lejos de mí. Quién sabe cuánto hubo de pasar para que comenzara a ver imágenes en ese techo burlón, tal vez alucinaciones, tal vez mis deseos, tal vez visiones del mundo que me había sido arrebatado. Vi tu historia, vi la de ellos y la de ellas, me vi, vi los posibles futuros de cada una de las decisiones que nunca tomé, vi las sonrisas que regalé y las que robé, vi alegría. Pero más que nada vi que no estaba aquí por pura suerte, sino por mi propia voluntad. Y entendí que nada sucede porque sí, que el techo bien podía ser un espejo.

Primero hice mías mis piernas; fue la parte más difícil, el primer paso. Congeladas o con un peso exorbitante sobre ellas se me hacía una tarea casi imposible mover siquiera uno de mis dedos, siquiera uno. Tras mucho esfuerzo y no con poca desesperación conseguí sentirlas otra vez, adoloridas pero mías. Pronto el resto fue mucho más fácil, fui recobrando las partes de mí mismo sobre las que no tenía control en un comienzo, hasta adquirir total poder sobre mí. Si bien estaba contento de estar completo, algo me hacía pensar que recuperarme había sido demasiado fácil, más fácil de lo que imaginaba.

Me levanté de la cama, y lo primero que noté al posar ambos pies sobre el suelo fue lo fría que se encontraba la alfombra. Pero no me detuve. Con dolor en mis extremidades bajas conseguí ponerme de pie y caminar hasta la puerta, pero fue en ese momento que comprendí que no había estado del todo equivocado al pensar cuán sencillo fue ser yo otra vez. O tal vez al pensarlo yo mismo ya estaba minando cualquier posibilidad de recuperarme. Si bien seguía de pie, mis piernas y brazos volvían a su antigua rigidez; los dedos de mis manos se contorsionaban y endurecían formando siniestras garras; un temblor recorrió mi cuerpo y me supe perdido nuevamente. Con la vista dirigida hacia la puerta y una mano agarrotada sobre su pomo, quedé mirando derrotado la única salida, y pensé: "Quizás, en el fondo, nunca quise salir de aquí".


Somos lo que decidimos ser y estamos donde nos llevan nuestras decisiones.

Saturday, September 17, 2011

Desde adentro

¿Por qué sigo soñándote? ¿Tan grande es el poder de tus ojos que con una de tus miradas reservas un lugar en mis sueños? Incluso en ellos me encuentro contemplándote encandilado. Tu presencia pone un alto a lo que acontece en mi mundo, te vuelves protagonista y me conviertes en espectador de mis propias creaciones, otro tonto que se piensa importante en su propio mundo. Eres la chica de los ojos verdes, una ilusión allá afuera y no más real aquí donde podría hacerte mía. Eres dueña de mis pensamientos, al menos parte de ellos, justamente de aquellos que me permiten discernir entre lo que quiero y lo que sé que nunca desearé. Si no eres como te sueño, ¿por qué te conozco tanto?


La delgada división entre lo real y lo imaginario.

Saturday, June 11, 2011

Yo estoy aquí

Lo peor no es imaginar la vida como un sueño, sino vivirla dentro de uno. ¿Pero qué sucede cuando la línea que divide lo real de lo fantástico se borra? ¿Qué hacer cuando ya no es posible distinguir las propias creaciones de todo aquello que ya es en sí mismo? ¿Cómo encontrar la diferencia? O ¿por qué hacerlo? Ya no puedo decir qué es verdad y qué una invención desesperada, pero sí maravillarme, sí disfrutar de lo que siento, sí aceptar lo que el mundo ya no puede contener. ¿Por qué negar la existencia de lo irreal cuando mis ojos no pueden ver otra cosa? Si soy feliz en una imaginación que desborda los límites del pensamiento, ¿quién soy para negar que algo de esto realmente esté sucediendo? Si vivir en un sueño es peor que considerar la vida como uno, ¿por qué no me siento culpable? Hay una sola respuesta: No estoy soñando.


El mejor sueño es el que se vive despierto.

Wednesday, May 25, 2011

No tengas miedo

En alguna parte de esta ciudad una persona acaba de morir, traicionada por una falsa esperanza y tres palabras de consuelo. Pienso en ella mientras camino de regreso a mi casa y lo sé, sin entender por qué, pero lo sé. Miro la acera, mis pies que se deslizan sobre ella, la luz de los faros que ilumina sus grietas; veo los rostros de aquellos que pasan a mi lado sin tener idea, tal vez sin querer tenerla. ¿Cuántos pies han tocado este preciso suelo? ¿Cuántos suelos han sido pisados por todos aquellos pies? ¿Por qué siquiera imaginarlo? Alguna vez caminó ella por aquí cuando aún vivía, y en ese u otro momento no pasó por su cabeza la idea de que yo, ahora, la estaría pensando y tratando de entender cómo es que sé de su muerte. Pero este saber es solo prestado, quizás hasta inventado, y mientras no esté seguro de qué sucedió con ella, la imagen de su cuerpo doblado en el asiento trasero de un taxi será sólo eso, una posibilidad en mil, una fantasía, la verdad para alguien más. Mejor será mezclarme con los rostros, ser uno más de aquellos que no saben nada, que prefieren no saber nada. Y vivir tranquilo en la ignorancia.


Sócrates lo dijo mejor que yo.

Wednesday, April 27, 2011

Rayo de luz

Hoy me adelanté a los primeros rayos del sol decidido a recibir despierto el amanecer, pero mientras la luz iba pintando el escenario al otro lado de mi ventana comprendí que la sensación que buscaba no estaba del todo ahí, que saludar al orbe dorado no era precisamente la razón de mi despertar. Quería ver el amanecer, sí, pero tal vez se trataba de algo distinto, otro tipo de comienzo, o quizás de una historia completamente diferente. Lo que deseaba estaba en el inicio de una vida, en el primer mordisco del manjar favorito, en el prefacio de un libro nuevo; lo que más quería ver, lo que moría por entender, no se hallaba escondido entre los rayos del sol matinal, sino en el principio de todas las cosas, en el extremo originario. Luego de minutos de angustia, desistí por fin. Derrotado regresé a la cama con la luz a mis espaldas y con el vacío reservado para algo que ya estaba muy lejos de aquí, al inicio de este anhelo.


Como la palabra en la punta de la lengua, pero muchísimo más feroz.

Saturday, April 16, 2011

Encandilamientos

El día que mi reloj decidió detenerse, todo en lo que alguna vez creí dejó de ser. Perdí los segundos, y con ellos la noción de mi lugar, del espacio que me contenía, y así fue que dejé de saber dónde y por qué estaba. Luego se esfumaron las personas y toda huella de coherencia; rostros sin rasgos, palabras de nadie y una extrema sensación de soledad. Finalmente me quedé en silencio, rodeado por el inmenso peso de la oscuridad y el desconcierto. Quise gritar, quise llorar, quise maldecir y caer en el estupor que de a pocos me envolvía, pero de un momento a otro un lejano llamado cautivó mi atención, y en un parpadear el mundo regresó a lo que una vez fue. El reloj volvía a andar, y a mí, como dormido, no me podía importar menos.


Me he enamorado del redescubrir cotidiano.
Estas son las crónicas de un soñador empedernido que ha encontrado el significado último de las cosas por venir y que decide compartir su finito conocimiento para el bien de quien decida usarlo, si primero descubre cómo y en el tiempo suficiente como para que le sea útil. El único aviso es el siguiente: ¿De qué sirve mirar el futuro cuando el presente lo determina, y este, a su vez, es determinado por el pasado?