Con ímpetu

Las palabras llegan muy tarde, como las ganas, como la expresión. La reflexión no se da en un día, en solo un momento; es la suma de circunstancias, pensamientos y experiencias que promueven el cambio, que empujan inexorablemente en una determinada dirección. Avanzar con ella o luchar en su contra depende de cada uno, y solo quien realmente desea el cambio tomará las medidas necesarias para obtenerlo. Un día puede no ser suficiente, pero es un comienzo. Una mejora, o la simple idea de una mejora, nace a partir de un instante, de un particular momento, de una palabra, de un pensamiento. Incluso hasta de un silencio. Si las palabras tardan, no esperemos.

Aprovechar el impulso, venga de donde venga.

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