Velocidad personal

Mientras existes en el presente yo vivo diez minutos en el pasado, y aunque la diferencia de tiempo aparente ser pequeña, es suficiente para evitar que nos encontremos, una y otra y otra vez. Donde yo estoy tú ya estuviste, el camino por el que ando ya lo cruzaste, y esta emoción que siento tú ya la superaste. En el desfase de nuestras vivencias perdemos oportunidades por llegar antes o tardar demasiado, como si a quien viese fuese el fantasma de lo que fuiste, y la alegría que supone tu compañía sea solo la sensación de un momento que ya no es. Te veo allá adelante, lejos, ya muy lejos y distante. Diez minutos de separación, la distancia necesaria para alcanzarnos. Pero cada uno vive a su propia velocidad, cada uno se halla enmarcado en un tiempo diferente donde las experiencias son vividas por separado, a solas con nosotros mismos o en compañía de quienes comparten nuestra temporalidad. Nuestro encuentro no se dará en este tiempo. Si hemos de vivir el mismo instante, pues trataré de apurarme; sólo te pido que puedas esperarme. De lo contrario, ya te veré en otro momento.

Cercanos, pero lejanos a la vez.

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