Monday, September 27, 2010

Eres como creo recordarte

La chica de los ojos verdes, perdida en el pasado como una imagen fuera de contexto, como la palabra a gusta en la punta de la lengua. Se escabulle entre tus sueños y los míos, disfrazada con recuerdos de una vida diferente pero familiar; es la fantasía de mis fantasías y el fantasma que te ronda, quizás recurriendo a sus encantos para salvarnos de algún mal camino, quizás solo aburrida. Se acerca, se abre paso entre miles como ella, extiende la mano y mira la tuya, pero antes de poder actuar la vista la pierde. No es más que una imagen, un efímero sabor. Y así de rápido como llega, aún más rápido se va.


Esa sensación de saber y conocer, y a la vez no tener idea.

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Estas son las crónicas de un soñador empedernido que ha encontrado el significado último de las cosas por venir y que decide compartir su finito conocimiento para el bien de quien decida usarlo, si primero descubre cómo y en el tiempo suficiente como para que le sea útil. El único aviso es el siguiente: ¿De qué sirve mirar el futuro cuando el presente lo determina, y este, a su vez, es determinado por el pasado?