Al vuelo


Es un deslizamiento sobre ruedas particularmente especial, dado que conductora y copiloto no aguantan el furor del momento y lo coronan con un apetitoso beso. La intensidad de la fuga se mezcla con la excitación que llevan conteniendo en sus cuerpos por demasiado tiempo, y es cuestión de que el otro diga las palabras o inicié el acto para perderse en abrazos y caricias pasionales, pero ninguno lo hace, y ambos saben por qué. Ella, aún prendida de los labios de él, maniobra el volante de izquierda a derecha sin disminuir la velocidad en repetidos y frenéticos intentos de evitar chocar con los obstáculos que se le van poniendo enfrente, en su camino hacia la libertad. Pronto el complejo que los mantenía prisioneros no es más que una mancha en el espejo retrovisor.

El deseo pudo más esta vez.

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