Friday, July 30, 2010

Me miras

A veces escucho que me llaman, como una voz en el viento que dice mi nombre y me hace voltear pensando que encontraré a alguien detrás de mí. En ocasiones reacciono sin pensar y grito a la distancia esperando que me contesten, creyendo que realmente he sido llamado, aunque nunca recibo respuesta. Pero la mayoría de veces solo sigo mi camino e ignoro el sonido. Y es en momentos como estos en los que me embarga la duda, en que pienso en la posibilidad de que sí haya alguien, de que ahora sí voltearé para ver a una persona detrás de mí, de que quizás sí he sido llamado después de todo. Pero la duda disminuye tras los primeros pasos, y, luego de unos segundos, sigo mi camino. Hasta que vuelvo a oírla.


Los fantasmas del pasado vienen y van.

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Estas son las crónicas de un soñador empedernido que ha encontrado el significado último de las cosas por venir y que decide compartir su finito conocimiento para el bien de quien decida usarlo, si primero descubre cómo y en el tiempo suficiente como para que le sea útil. El único aviso es el siguiente: ¿De qué sirve mirar el futuro cuando el presente lo determina, y este, a su vez, es determinado por el pasado?