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Haz comenzado a odiar tus sueños, no por los ocasionales contenidos negativos, sino por esa intrínseca verdad con que van cargados y que tanto asocias a tu realidad. No es el peligro o el dolor de lo que huyes, son los momentos de felicidad. Una sonrisa, una sensación de bienestar, una emoción placentera; ante el más mínimo indicio de que algo de aquéllo ingresará a tu mente, decides despertar. Tan real se vuelve todo lo que sueñas que experimentarlo dormido es traicionar a tu yo despierto, más aún sabiendo que poco de lo soñado irá a suceder en la realidad. ¿Por qué soñar con sonrisas si la vida sólo te muestra su lado amargo? Pero hay algo más ahí que ocultas. Quizás no sea dejar de sentir placer al soñar, sino verlo en otros que no lo merecen al andar despierto, como vivir la vida de los demás cuando duermes y abrir los ojos asqueado al saber que nada experimentado te pertenece. Pero no eres víctima ni culpable, tan solo un intermediario más, un conducto a través del cual las per...

Deleite

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Sólo puedo pensar en la pelusa danzarina sobre mi pulgar. La cosa más simple da vueltas sobre sí, se mueve de una manera espeluznante y fascinante; es increíble cuánto me hace sentir y cuán poco capaz me siento de describirlo. No he visto belleza semejante antes, la sencillez con que gira y gira y gira me confunde dulcemente, enlentece mi respiración y hace temblar todo mi cuerpo, una pequeña tormenta en la punta de mi dedo que de forma silenciosa me va dejando sin energías. Poco a poco el aire que respiro va dejándome, y lo sé muy bien, pronto sólo me quedará una hermosa pelusa, que sin querer y con su baile vino a hablarme de los secretos que esconde el mundo y de las pequeñas maravillas que los encubren. Necio o cobarde, prefiero tener miedo. Las palabras pueden dar vida a lo inerte.

Reacción alérgica

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Esta mañana desperté listo para un gran nuevo día, decidido a darle una vuelta a la vida y quizás volver a regalar sonrisas, pero mi cuerpo tenía planes totalmente diferentes. Con los ojos bien abiertos y las ganas en la punta de la lengua, sólo podía mirar el techo de mi habitación, mi visión se limitaba a ese pedazo de concreto blanco que me devolvía un gesto de sorna, como si supiese más de lo que yo apenas podía imaginar. Intenté moverme y no pude, simplemente nada en mí funcionaba. Ya no tenía piernas ni brazos; mi pecho se inflaba con cada bocanada de aire, pero sentía que no estaba ahí; nada se movía. Pasé cinco minutos o cinco horas en aquel estado, no lo sé ni realmente importa. El tiempo y el mundo estaban fuera de mi alcance; yo ya estaba a miles de años luz de distancia, atrapado en mi pequeña habitación, atrapado en un cuerpo lejos de mí. Quién sabe cuánto hubo de pasar para que comenzara a ver imágenes en ese techo burlón, tal vez alucinaciones, tal vez mis deseos,...

Desde adentro

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¿Por qué sigo soñándote? ¿Tan grande es el poder de tus ojos que con una de tus miradas reservas un lugar en mis sueños? Incluso en ellos me encuentro contemplándote encandilado. Tu presencia pone un alto a lo que acontece en mi mundo, te vuelves protagonista y me conviertes en espectador de mis propias creaciones, otro tonto que se piensa importante en su propio mundo. Eres la chica de los ojos verdes, una ilusión allá afuera y no más real aquí donde podría hacerte mía. Eres dueña de mis pensamientos, al menos parte de ellos, justamente de aquellos que me permiten discernir entre lo que quiero y lo que sé que nunca desearé. Si no eres como te sueño, ¿por qué te conozco tanto? La delgada división entre lo real y lo imaginario.

Yo estoy aquí

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Lo peor no es imaginar la vida como un sueño, sino vivirla dentro de uno. ¿Pero qué sucede cuando la línea que divide lo real de lo fantástico se borra? ¿Qué hacer cuando ya no es posible distinguir las propias creaciones de todo aquello que ya es en sí mismo? ¿Cómo encontrar la diferencia? O ¿por qué hacerlo? Ya no puedo decir qué es verdad y qué una invención desesperada, pero sí maravillarme, sí disfrutar de lo que siento, sí aceptar lo que el mundo ya no puede contener. ¿Por qué negar la existencia de lo irreal cuando mis ojos no pueden ver otra cosa? Si soy feliz en una imaginación que desborda los límites del pensamiento, ¿quién soy para negar que algo de esto realmente esté sucediendo? Si vivir en un sueño es peor que considerar la vida como uno, ¿por qué no me siento culpable? Hay una sola respuesta: No estoy soñando. El mejor sueño es el que se vive despierto.

No tengas miedo

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En alguna parte de esta ciudad una persona acaba de morir, traicionada por una falsa esperanza y tres palabras de consuelo. Pienso en ella mientras camino de regreso a mi casa y lo sé, sin entender por qué, pero lo sé. Miro la acera, mis pies que se deslizan sobre ella, la luz de los faros que ilumina sus grietas; veo los rostros de aquellos que pasan a mi lado sin tener idea, tal vez sin querer tenerla. ¿Cuántos pies han tocado este preciso suelo? ¿Cuántos suelos han sido pisados por todos aquellos pies? ¿Por qué siquiera imaginarlo? Alguna vez caminó ella por aquí cuando aún vivía, y en ese u otro momento no pasó por su cabeza la idea de que yo, ahora, la estaría pensando y tratando de entender cómo es que sé de su muerte. Pero este saber es solo prestado, quizás hasta inventado, y mientras no esté seguro de qué sucedió con ella, la imagen de su cuerpo doblado en el asiento trasero de un taxi será sólo eso, una posibilidad en mil, una fantasía, la verdad para alguien más. Mejor será ...

Rayo de luz

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Hoy me adelanté a los primeros rayos del sol decidido a recibir despierto el amanecer, pero mientras la luz iba pintando el escenario al otro lado de mi ventana comprendí que la sensación que buscaba no estaba del todo ahí, que saludar al orbe dorado no era precisamente la razón de mi despertar. Quería ver el amanecer, sí, pero tal vez se trataba de algo distinto, otro tipo de comienzo, o quizás de una historia completamente diferente. Lo que deseaba estaba en el inicio de una vida, en el primer mordisco del manjar favorito, en el prefacio de un libro nuevo; lo que más quería ver, lo que moría por entender, no se hallaba escondido entre los rayos del sol matinal, sino en el principio de todas las cosas, en el extremo originario. Luego de minutos de angustia, desistí por fin. Derrotado regresé a la cama con la luz a mis espaldas y con el vacío reservado para algo que ya estaba muy lejos de aquí, al inicio de este anhelo. Como la palabra en la punta de la lengua, pero muchísimo más fer...