Monday, October 4, 2010

Atrás no hay nadie

Nos tropezamos un lunes como hoy, hace siete días, te vi y por unos instantes no supe qué pensar de ti. Estabas sentada frente a mí dos meses atrás, hablando del amor y de la muerte mientras comíamos alfajores. Un año antes paseábamos por las tiendas de una galería y pedías que te grite como si estuviese enojado contigo, pero yo no quise. Varios días anteriores a eso regresabas de un viaje al extranjero y traías una maleta a pesar de haberte marchado con dos; decías que parte de ti se había quedado en el camino, que era mejor así. Hace cuatro años te hablé por primera vez, ya no sé ni cómo me atreví, y terminamos yendo al cine a ver una mala película. Estabas frente a mí cinco años atrás, no te había visto antes, no sabía quién eras o por qué mis amigos te conocían; sólo sé que ese fue el peor día de mi vida. Nos tropezamos un lunes como hoy, y desde entonces no te he vuelto a ver.


Un vistazo al pasado ayuda a aclarar el presente.

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Estas son las crónicas de un soñador empedernido que ha encontrado el significado último de las cosas por venir y que decide compartir su finito conocimiento para el bien de quien decida usarlo, si primero descubre cómo y en el tiempo suficiente como para que le sea útil. El único aviso es el siguiente: ¿De qué sirve mirar el futuro cuando el presente lo determina, y este, a su vez, es determinado por el pasado?