Friday, April 23, 2010

Dos orejas y solo una boca


Durante sus primeros años escolares  no causó mucho interés, pero con el pasar el tiempo los demás alumnos y algunos profesores fueron notando su extraña actitud. Comprendían que no podía ser la única persona tímida que hablaba muy poco y que nunca levantaba la mano para participar en clase, pero lo que resaltaba como extraño era que nunca respondiese preguntas de tipo alguno. Y en los exámenes era muchísimo más raro, puesto que sudaba de sobremanera y siempre era el último en terminar, aunque la mayoría de veces ni siquiera acababa. Si algún maestro hacía una pregunta y le pedía que respondiese, él siempre decía que no sabía la respuesta, simplemente se quedaba callado como si no supiese qué decir. Quizás era por ello que tenía muy pocos amigos, y que éstos supiesen muy poco de su vida.


Sin duda había muchas ideas con respecto a su personalidad y a "lo que era", pero nunca llegaron a saber la verdad. Él sabía perfectamente cuál sería el impacto que tendría en el mundo si alguna vez diese una respuesta, y era por ello que se controlaba muchísimo para no responder nada nunca. Como sus padres, y los padres de éstos, y así sucesivamente por varias generaciones, tenía la maldición de saber las respuestas a las últimas preguntas. Todo lo que dijera hubiese sido como dar verdades absolutas y se habrían tomado como tales. Entendía de dónde venimos, por qué estamos aquí, si realmente existe un Dios y podía responder a cualquier interrogante alguna vez hecha. Pero el darle tremenda responsabilidad a la humanidad, el dotarla del conocimiento total, habría supuesto su extinción. Así que, como aquellos antes que él, sufrió el peso de ser visto como un bicho raro antes que destruir la vida; prefirió la insoportable soledad antes que el aniquilamiento del ser humano.

A veces ser diferente se siente como una tremenda responsabilidad.

2 comments:

  1. Diego, no sé de donde sacas tantas ideas pero te felicito!! escribes cosas que me llegan al alma. :D
    Es tan cierto lo que dices...aunque otros no lo entiendan...

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  2. Gracias, Artemiza!
    En el cole solía ser bastante callado, y creo que esta historia es una racionalización ello :P

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Estas son las crónicas de un soñador empedernido que ha encontrado el significado último de las cosas por venir y que decide compartir su finito conocimiento para el bien de quien decida usarlo, si primero descubre cómo y en el tiempo suficiente como para que le sea útil. El único aviso es el siguiente: ¿De qué sirve mirar el futuro cuando el presente lo determina, y este, a su vez, es determinado por el pasado?